Elden Ring tras 50 horas: El descubrimiento de un nuevo amor

 La belleza de un mundo devastado

No sabía muy bien cómo afrontar este escrito. Debido a la naturaleza extraña y convulsa de Elden Ring que tanto ha dado de que hablar, es difícil enfocar el discurso sin caer en superficionalismos, fanatismos y otros "ismos" que nunca llegaré a formular. Cuando el juego de FromSoftware fue anunciado, tuve un pensamiento muy claro en la cabeza: no veas nada sobre Elden Ring. Creo que es de las mejores decisiones que he tomado en mi vida como jugador.

Elden Ring por fin cayó en mis manos y, tras una primera grata sorpresa, me decepcionó. No sabía lo que esperar del título de Miyazaki y compañía, pero no me llegó a convencer la propuesta. En realidad no es que hubiera algo que provocase rechazo en mí, pero en mi subconsciente se hallaba el pensamiento intrusivo de que aquello no era lo que buscaba.

Mi primera toma de contacto fue errática, llena de altibajos, ideas que no entendía y que no llegaban a funcionar para mí. Tras casi 15 horas lo veía tosco, pues venía de jugar a Horizon Forbidden West, así que volví al juego de Guerrilla y abandoné Elden Ring durante casi dos meses. Por supuesto, las comparaciones son odiosas y ambos juegos no son, en absoluto, comparables. Lo que si es verdad es que, en aquel instante, mi cuerpo me pedía volver al Oeste Prohibido a seguir la aventura de Aloy - aquí el análisis por si os interesa -.

Con el tiempo y otros juegos a mis espaldas- pues el acumular juegos simultáneos es mi gran flaqueza - decidí volver a Elden Ring, pero en este caso me creé un nuevo personaje para re-experimentar en comienzo de la aventura, atendiendo más al entorno, objetos y lo que, en líneas generales, el juego me planteaba. Debo admitir que tardé en pillarle el gusto al juego de Miyazaki. Como dije antes, esta dificultad de acceso, tanto en mi primera partida como en la segunda, no fue porque el juego en sí hiciera las cosas mal, sino porque yo no entendía la propuesta.

[Antes de proseguir, aclarar. Con esto no quiero decir el típico "si no te gusta es porque no lo entiendes", como si yo fuera un "criptobro". A lo que me refiero es que yo pretendía verlo como lo que NO era. Pretendía concebirlo como un "Souls" más. Además, en este escrito no mencionaré la Banda Sonora, pero os dejaré un artículo para NaviGames que hice al respecto. Spoiler: no me gustó]

La repetición como mejora

Elden Ring recicla. Por descontado que recicla. Hay juegos que reciclan más o menos, pero en general el reciclaje se entiende por el ahorro de recursos destinados a hacer un elemento semejante al anterior. Por ejemplo, en ciertos sets de movimientos, animaciones en general o ciertas texturas o modelados bases. Eso es una realidad, pero no me parece algo llamativo, siempre y cuando lo que ofrezca no sea la misma experiencia, y creo que Elden Ring consigue separares de sus antecesores.

Aunque este no es todo el reciclaje con el que cuenta Elden Ring, ya que el título, por su gran amplitud de contenidos, tanto por tamaño de mapeado como por la cantidad de mazmorras en su haber, repite enemigos y "jefes". Jefes lo he puesto entre comillas por una razón muy sencillas, y es que considero que la saga souls -y el videojuego en general- nos han malacostumbrado. La industria nos ha habituado a un reflejo muy sencillo, y es que ver una barra de vida con nombre nos hace aumentar la importancia considerablemente del objetivo a liquidar. Los nombres son importantes por algo, pero en este caso, al igual que ocurría con Sekiro, ponerle un nombre, barra de vida y música al samurái número 38 no lo convierte en "jefe".

Elden Ring, al igual que en sus anteriores títulos, utiliza muchos elementos para su narración. Uno de estos elementos son los enemigos. Para Miyazaki y su equipo, la elección de enemigos, su diseño, situación y acción -rezando, llorando, luchando- son sumamente relevantes para la narrativa del mundo. Esto hace que, en ocasiones -quizás más de las que deberían-, empleen modelados de enemigos para ejercer de "jefes de mazmorra". Como bien he señalado antes, mi concepción del videojuego me impide poder percibirlos, en sí, como jefes, pues en mi mente, estos, están concebidos como enemigos. Quizás la denominación de "enemigos de élite" sería más acertada, pero quién soy yo para decirle a los demás como deben concebir estos enfrentamientos.

El mundo de Elden Ring es basto, enorme, gigantesco, titánico, pero detallado. Al principio no me di cuenta. Estaba cegado por la expectativa y la idea de "cómo debía ser Elden Ring" y no el cómo es. Cuanto más tiempo paso en las Tierras Intermedias, más sentido le encuentro a la estructura del mundo, al diseño de los escenarios y a las distintas decisiones de los creativos de FromSoftware. Pero me dí cuenta tarde, pues no fue hasta haber terminado Raya Lucaria, las tierras de la magia, y haber conocido a cierta personajilla llamada Ranni, que despertó la bestia que se ocultaba en mí y que yo no conocía. Una bestia insaciable hambrienta de lore.

La evolución del Lore: Hacia la perfección

A diferencia de lo que ocurría con Demon's Souls, Dark Souls y Bloodborne, la narración de Elden Ring se asemeja más a la de Sekiro. Se nota que Miyazaki ya no actua solo, sino que tiene un equipo de guionistas y encargados de la narrativa que focalizan la visión del creativo japones a metas más concretas. Esto, unido a la figura de George R.R. Martin, escritor veterano de fantasía que se ha encargado de la concepción del mundo -que no de la narración como algunos afirman-, hacen que Elden Ring tenga uno de los mundos más interesantes y completo que he experimentado en todos mis años como amante de los videojuegos.

Los personajes, antaño excéntricos maniquíes, con ciertas conductas psicopáticas, ahora se tornan en personajes detallados, con un guion perfectamente pensado y meditado que no esconden su trama a través de diálogos inconexos, sino que parecen seleccionar minuciosamente cada palabra para contarte su historia de una forma para nada explícita, pero que se entiende a la perfección.

Mención especial al primer personaje que nos encontramos al principio de nuestra aventura que, tras unos cuantos diálogos, nos va encadenando frases donde podemos ver como este individuo va escalando su discurso, desde su entendimiento de las convicciones de los "sinluz" hasta pasar por burlarse de ellos para terminar pidiéndonos que los matemos. Está tan bien escogida cada frase y como va conduciendo su perorata hacia terrenos pantanosos que, al terminar de platicar con él, me entraron ganas de aplaudir. Si, lo sé, puede parecer exagerado, pero así es como lo percibí y así es como decidí interiorizarlo.

Como punto extra, pues este escrito ya se antoja extenso, me gustaría destacar las armas, magias varias y habilidades. Hubo mucha controversia en su momento por la decisión de incluir magias y movimientos de anteriores juegos. Si bien es cierto que han metido magias de anteriores entregas de FromSoftware -esto tiene su explicación en cuanto a lore, pero no entraré aquí en ello-, también es cierto que estas no llegan ni al tercio de las magias y encantamientos totales. 

En la variedad está el gusto

Una decisión que se me ha antojado sumamente interesante es la variedad de ramificaciones dentro de la hechicería y los encantamientos. En esta nueva entrega ya no solo contamos con los archiconocidos atributos de Fe e Inteligencia, sino que se añade una tercera característica heredada de Bloodborne, el Arcano. Esto provoca mucha mayor diversidad de "builds" pues cada elemento mágico cuenta con sus variantes. 

Por ejemplo, dentro de la hechicería encontramos hechizos de alma, heredado de sus antecesores, pidras refulgentes, hielo, gravedad. Todas con sus propias características en "timings", daños, áreas y tipos de daños y efectos. En cuanto a los encantamientos, de la misma manera, encontramos milagros del árbol aúreo, de la bestia, piromancias, locura e incluso dragotinos. Todo esto provoca que, junto a la absurda cantidad de armas y habilidades, podamos configurar a nuestro personaje de maneras inimaginables con un sin fin de sets diferentes que harán las delicias de todos aquellos que exploren las Tierras Intermedias más de una vez -entre los que me incluyo desde ya-.

Al final Elden Ring me ha enamorado, no sé si lo habéis percibido, pero creo que es uno de esos juegos que, gracias al haber enfriado mi furor y mis expectativas sobredimensionadas, estoy disfrutando recorriendo cada rincón, cada brizna de hierba en busca de aquello que me vuelva a dejar sin palabras, una nueva llegada a Anor Londo cada 30 mínutos. O al menos así es como percibo Elden Ring.

Os recomiendo leer el análisis de Adán Gallego en la página de HelGames. Así como apunte final.


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